Es fascinante ver como el buen trabajo de los informáticos se traduce en cuestiones cotidianas de la vida y nos ayuda a funcionar y a concebir la sociedad actual tal y como es. Pero también es igual de fascinante ver cómo los errores de los programadores se muestran, a veces de forma sutil, en donde menos te lo esperas en el mundo físico.
Es lo que sucedió con el programa que se encarga de controlar la impresión de las bolsas plásticas de la gran cadena de supermercados británica Tesco:

Si es biodegradable creemos que 1000 años es tiempo má que suficiente para ir desapareciendo ¿no? ;-)