El tema de la neutralidad de la red está candente en Estados Unidos, donde Google quiere que las operadoras permitan a los usuarios ejecutan cualquier aplicación que quieran, mientras que ellas no quieren perder el control de las redes en las que han invertido miles de millones de dólares. Con la construcción de una red de alta velocidad, Google quiere demostrar a las operadoras que podrían gestionar fácilmente aplicaciones complejas que consumen un montón de ancho de banda sin sacrificar el rendimiento. El plan de Google es probar esta infraestructura de red en unos 50.000 hogares, pero con la posibilidad de extenderlo hasta el medio millón. Las ciudades y pueblos que quieran apuntarse a este servicio, de cuyo coste no se han facilitado detalles salvo un vago "a un precio competitivo", tienen hasta el 26 de marzo para hacerlo. Las autoridades de los EEUU aplauden esta iniciativa, pero a las operadoras no creemos que las haga muy felices. ¿Habrá algo en lo que no se meta esta empresa de recursos aparentemente ilimitados? |
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