Los responsables de esta estructura delictiva controlaban a casi 13 millones de ordenadores en 190 países, entre ellos las de la mitad de las mil compañías más importantes del mundo y al menos 40 bancos. habían conseguido los datos de más de 800.000 personas: contraseñas, información bancaria y correos electrónicos. Pero hubo un día, a comienzos de este año –cuando la red ya llevaba un tiempo desconectada de los millones de ordenadores que le suministraban información sin que sus usuarios lo supieran–, en el que uno de los implicados, F.C.R., de 31 años (alias Netkairo), cometió un grave error: olvidó ocultar su dirección IP. Y eso fue lo que llevó a la Guardia Civil hasta su domicilio en Balmaseda (Vizcaya), lo cual, a su vez, condujo hasta J. B. R., de 25 años, alias Ostiator y con domicilio en Santiago de Compostela, y hasta J. P. R., de 30 años, alias Johnyloleante y residente en Molina del Segura (Murcia). Tras ser detenidos, los tres han sido puestos en libertad a la espera de que finalice la instrucción. "Solo se ha inspeccionado el ordenador del primero. Es probable que tuvieran muchos más ordenadores infectados", dijo el director técnico de Panda Lab, Luis Corrons. "Los detenidos utilizaban ellos mismos los datos o bien los vendían". Lo más preocupante del caso es que ninguno de los tres detenidos era un prodigio de la informática. De hecho, no diseñaron el software dañino, sino que lo adquirieron en el mercado negro–, algo que pone de manifiesto lo fácil que es crear una de estas estructuras de ordenadores zombies, que pueden ser manipulados por los atacantes sin que sus propietarios tengan la más mínima idea. |
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